Dentro de poco llegan las vacaciones de verano, el calor esta cambiando nuestro metabolismo y el de los más pequeños también, por eso debemos variar un poco nuestra dieta, la alimentación en verano es siempre más ligera y fresca, principalmente para hacerla más apetecible y para cubrir las necesidades energéticas de esta época de año.
Normalmente en verano los niños aumentan su actividad física debido a que tienen más tiempo libre. Van a clases de natación, a campamentos urbanos, hacen deporte y juegos continuamente, por tanto una de las primeras consideraciones importantes es EVITAR LA DESHIDRATACIÓN.

A pesar de los cambios de horario debemos seguir haciendo
5 COMIDAS AL DÍA; desayuno, comida y cena y dos ligeras, a media mañana y a media tarde.
Debemos apostar por fruta, sándwiches o yogures para estas comidas ligeras ya que
complementan al resto. Los refrescos altamente azucarados, las golosinas y la bollería industrial son recursos muy fáciles pero nada saludables, por lo que es importante controlar la cantidad que damos a nuestros hijos.
LA ALIMENTACIÓN EN VERANO. CONSEJOS IMPORTANTES:
El desayuno
Los niños se levantan más tarde e incluso con menos ganas de comer, pero el aporte calórico y vitamínico del desayuno es fundamental para que puedan iniciar un día lleno de actividad.
Los horarios
Podemos permitir a los niños cierta flexibilidad y relajación, aun así hay que intentar respetar el horario de comidas al que están habituados y realizar las cinco comidas al día.
La digestión
Lo mejor es esperar entre una hora y media. Aunque dependerá del tipo de comida que se ha realizado y si es más contundente o más ligera. Lo mejor en esta época es evitar las comidas grasas o pesadas que dificulten la digestión.
A menudo una dieta basada principalmente en vegetales y legumbres hace más fácil llevar una alimentación más saludable.